La mayor parte de las cofradías penitenciales surgen
en el siglo XVI. En la ermita de su nombre se establece
la cofradía de la Vera Cruz que saca una procesión
de disciplinantes el Jueves Santo. Este mismo carácter
de hermandad de sangre tiene la de la Soledad y Quinta
Angustia que se localiza en la iglesia de Santiago. Las
órdenes religiosas instaladas en Lucena muestran
un vivo interés por estar presentes en el movimiento
cofradiero de Semana Santa en la centuria del quinientos.
La cofradía de la Pasión de Nuestro Señor
Jesucristo, que hace estación de penitencia el
Jueves Santo, se halla ligada a los franciscanos y la
de Jesús Nazareno, aprobada en 1599, a los dominicos
del convento dc San Pedro Mártir
En los primeros lustros del siglo XVII se erige la
cofradía de Nuestra Señora del Carmen
que, a pesar de no ser una advocación pasionista,
se integrará en los desfiles procesionales. El
hecho obedece al deseo de los carmelitas descalzos por
vincularse con esta hermandad a la Semana Santa. Debemos
tener en cuenta que las cofradías pasionistas
se encuentran en auge y constituyen una fuente de ingresos
para la comunidad religiosa.
Las mismas cofradías se mantienen a lo largo
de los siglos XVII y XVIII. La de Jesús Nazareno
redactará unos nuevos estatutos en 1787. Un cambio
importante se produce en la Semana Santa con la incorporación
de las representaciones de la Pasión que van
a ser prohibidas por los responsables de la diócesis
en la segunda mitad del XVIll y primeras décadas
de la centuria siguiente.
A través de las visitas pastorales de los obispos
conocemos algunas de las medidas adoptadas respecto
a la Semana Santa. En 1765 Martín de Barcia se
opone a la gratificación que da la cofradía
del Carmen a los llamados hermanos de azote. En 1807
Pedro Antonio de Trevilla suprime la representación
de !a Despedida del Señor de su Madre y el pregón
de Pilatos en la mañana del Viernes. Asimismo,
se muestra contrario a que saquen las imágenes
en correones por los excesos que se cometen.
El informe dado en abril de 1819 por Fernando Ramírez
de Luque a las autoridades diocesanas permite conocer
las cinco procesiones de la Semana Santa lucentina.
EI Martes Santo se inician los desfiles con la salida
de la cofradía del Carmen que lleva seis imágenes;
"el Señor en la entrada de ramos, el Preso,
el Ecce Horno, el desnudo en el Calvario, el Crucificado
y la Señora de los Dolores". Al día
siguiente la de la Pasión saca los pasos de "la
despedida de Jesús y María, la Cena, la
Oración del Huerto, el Señor Preso, el
atado a la Columna, Nazareno, Crucificado y la Señora
de la Pasión". El Jueves Santo la cofradía
de la Vera Cruz procesiona "el Lavatorio, el Señor
Preso, el de la Columna, el Caído con la Cruz
a cuestas, el Crucificado y el Muerto en los brazos
de su Madre al píe de la cruz". En la madrugada
del Viernes los cofrades de Jesús Nazareno llevan
la imagen titular, la Verónica, la Magdalena,
San Juan y Nuestra Señora del Socorro. Esta misma
hermandad tiene a su cargo en la tarde del Viernes Santo
la procesión del Santo Entierro en la que figuran
los pasos del Sepulcro, la Magdalena, San Juan y Nuestra
Señora.
La Semana Santa de Lucena en el siglo XX presenta una
etapa de auge en los años veinte con la fundación
y reorganización de un buen número de
cofradías; Cristo de la Sagrada Lanzada, Jesús
de la Columna, Soledad de Nuestra Señora, Cristo
de la Sangre. En estos últimos años, la
conmemoración de la Pasión goza de un
momento de esplendor, con la fundación de nuevas
cofradías.
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