| Lucena
desarrolló en los siglos del Barroco un gran auge constructivo
que favoreció el establecimiento en la ciudad de talleres artesanales
o permitió la expansión de otros ya existentes; afluyeron
temporalmente maestros de otras ciudades de la comarca y maestros
lucentinos destacaron fuera de su tierra por la calidad de sus trabajos.
Los mismos documentos y crónicas nos dan cuenta de este trasiego
artístico: "... igualmente es mucha la abundancia
de mercaderes naturales y extranjeros, con todo género de surtimientos,
platerías, herrerías, carpinterías, tallistas,
escultores, pintores, doradores y todo género de oficios mecánicos...",
según Villaba Bernal. |